Quito Turismo recordó oficios de la ciudad y productos…

Quito Turismo organizó la primera “Feria de productos monásticos y oficios tradicionales” que se desarrolló el sábado 21 y domingo 22 de diciembre de 2019 en el Convento de San Agustín.  Gracias a esta iniciativa, el convento abrió sus puertas a los representantes de 24 emprendimientos que, a través de artesanías, recordaron a los ciudadanos algunos oficios tradicionales que perduran en la ciudad así como también a monasterios que preparan productos con base en recetas antiguas.

 Uno de los participantes fue Luis Gerardo López, artesano especializado en la creación de sombreros exclusivos. En su familia son tres las generaciones que han dirigido “Humacatama”, un emprendimiento conocido en Ecuador y países extranjeros. López presentó a los asistentes atractivos diseños que sorprendieron a más de uno por sus detalles.  “Es un privilegio estar en este sitio hermoso, con una buena organización y con apoyo de Quito Turismo y Quito Eterno. Tenemos un objetivo, no solamente es vender. Queremos mostrar que Quito tiene una identidad gastronómica, cultural y de oficios”, comentó Luis Gerardo.

Sabores tradicionales y artesanías

Durante los dos días, cientos de personas llegaron hasta el convento de San Agustín para saborear las mistelas, el pan relleno con dulce de sambo, helados artesanales y postres quiteños . Amparo Cuenca acudió con toda su familia. Mientras degustaba un helado dijo: “Muy linda la Feria, hay productos pero también podemos admirar lo maravilloso del convento de San Agustín, el patio, los cuadros” dijo.

Los reconocidos artesanos de la calle La Ronda también estuvieron. Don Gerardo, tornero que aprendió a hacer juguetes desde los 8 años, exhibió los trompos que construye con madera. Las refrigeradoras, ollas, planchas de la Hojalatería Silva también se expusieron evocando la nostalgia de los adultos que recordaban cómo se divirtieron en su niñez con estos atractivos juguetes.  

Difusión de saberes

Lucía Yánez, directora de Quito Eterno señaló que, desde hace tiempo, nació la idea de poner en un solo lugar productos de las órdenes religiosas y los oficios de Quito. “Nos parece super importante difundir los saberes que se han concentrado en los monasterios desde hace muchísimos años. También los conocimientos que tienen los artesanos en las parroquias como Guangopolo, Alangasí y también en algunas comunas; es parte de nuestra labor la revalorización de conocimientos” comentó entusiasmada.

Las cremas, champús, bálsamos, jarabes y deliciosas galletas preparados por religiosas recibieron a los visitantes que ya conocían sobre estos productos del Monasterio de las Madres Agustinas, de las Hijas de la pobreza del Santísimo Sacramento, del Monasterio de la Inmaculada Concepción, del Monasterio de Santa Catalina de Siena solo por nombrar algunos.  

El Diablo de Quito Eterno narró parte de la historia del Convento de San Agustín a niños y adultos interesados en conocer más sobre aquel lugar. Los relatos encantaron a los visitantes quienes disfrutaron de este evento en medio de las festividades de fin de año.